4/14/2009

Relatos imberbes: el niño alado


Despreocupado, caminaba por las calles aledañas a la oficina en la que trabajo, cuando escuché algo que llamó mi atención. Provenía de un callejón oscuro y el sonido parecía como el de un pájaro herido. Me acerqué con cautela temiendo que fuera alguna animal lastimado que, en su pánico, pudiera causarme algún daño. Cuando estuve frente a él, mis ojos atontados no salían del asombro. Lo contemplé desde varios ángulos y froté mis ojos para descartar cualquier efecto o defecto visual. Pero no, allí, al lado de un cubo de basura y frente a mi estupefacción, había un niño de cuya espalda se extendían dos alas.
—¿Qué haces? —pregunté dando por sentado que era un ángel, pero él no contestó.
—¿Quién eres? —pregunté al darme cuenta de mi error.
—No sé quién soy —contestó el niño después de suspirar con desasosiego—. Lo último que recuerdo es estar acostado en el piso frente a un cementerio (lo sé porque años después reconocí la palabra), cubierto por trapos, mirando en el cielo una luna blanca, muy blanca. Y lloraba, lloraba con mucha angustia, pues mi cuerpo pequeño era mordido por hormigas hambrientas. Recuerdo que me sentía solo, abandonado y con un miedo agudo y difícil de describir; era como si el mundo entero se fuera a morir.
—¿Y no recuerdas que pasó después? ¿O algo que sucediera antes?
—No. Solo tengo conciencia de estar vagando por las calles.
—¿Vives en algún sitio con alguien?
—No, estoy solo. Me muevo de noche y duermo de día. Cuando necesito comer busco en la basura.
—¿Te habías encontrado con alguien antes?
—Eres el primero.
—Te llevaré conmigo, necesitas un baño y buena comida —le dije al niño a la par que tomaba su delicada mano en la que pude notar faltaban algunos dedos.
—¿No quieres pedirme un deseo? —me preguntó el niño, supongo que como una forma de agradecer lo que hacía por él.
—Sí, quisiera pedirte un deseo —le dije en tono de broma, sin sospechar la veracidad que ocultaban sus palabras, y vi como afloraba en su rostro un destello de felicidad.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bello y delicado...

Besos amigo

Fortunata

Lila Magritte dijo...

Hermoso encuentro el que nace de tus palabras. Un ángel desvalido que vaga entre las sombras a la espera de una oportunidad y un hombre lleno de incertidumbres y buenas intenciones.

Besos.

Anónimo dijo...

Aww me encanto este relato Armando... me gusta conocerte más a través de estas palabras q plasmas en este blog... dice mucho de la persona que eres.
Un besazo enorme mi pirata :***

Inma.